viernes, 12 de septiembre de 2014

Noche e inquietud. Perdí la cuenta de las veces que comprendí que algo acordado no se convierte en realidad. Madrugada de encuentro y recuerdo, algunos involuntarios que me revuelven. Contener el llanto y el grito me apuñala los pulmones, ahora la incertidumbre de saber qué pasara por que me fui corriéndo de su cuarto. Tendría que haberlo comprendido y mantener la calma, pero preferí la fuga, quizás para ver como se cumple hoy la promesa o se esfuma nuevamente. Tarde de sueños con abrazos que jamás alcanzaré nuevamente, no en esta etapa, no hasta la muerte, pero ahí no alcanzo. Y de paso confesar el miedo.
"No quisiera quererte, pero te quiero", no quisiera la espera, pero te espero. La fuerza que hoy tengo es solo amor, y el amor me deja completamente expuesta a ser lo débil.

2 comentarios:

  1. La hoja seca se desprende del árbol cuando la fría falange de la muerte la ha tocado. El amor se alimenta de lo ordinario cuando ha comprendido la inmediatez del tiempo. El miedo ha encontrado su rincón en el alma y sonriendo se ha salido de ella cuando el alma ha aprendido a entender que no lo quiere dentro.

    ResponderEliminar
  2. Lindo relato de un sentimiento, digo uno ya que parece que todo es uno, o una, como la vida misma, realidad que sin imaginación es media realidad, y en definitiva cuando amamos hay más de imagiación y sueños, que de realidad.

    ResponderEliminar